CAPITULO 31
Mientras tanto, adentro, Paula había bajado; llevaba puestos un bikini dorado y un pareo negro anudado al cuello. —Buenos días... —Buenos días, Paula —contestó Benjamin, que estaba sentado en la terraza leyendo. Bajó el periódico y la estudió por entre las gafas. Geraldine bajó la revista de moda que hojeaba y le destinó una mirada que la recorrió de punta a punta. —¡Feliz cumpleaños, Geraldine! —Paula se acercó a saludarla y a ella no le quedó otra que aceptar el cumplido. —Muchas gracias. De inmediato, la joven hurgó en su bolso playero y sacó un estuche. —Espero que te guste. Es una joya de la época victoriana. Creo que quedará muy bien en tu cuello. Las manos de Paula estaban sudando y aunque intentaba contenerse se sentía temblorosa. Geraldine Mayer se cruzó de piernas, y con total parsimonia dejó a un lado la revista que sostenía para tomar de manos de Paula el estuche. Se demoró con inusitada intención, obligándola a...