CAPITULO 40
Era casi mediodía y estaba sentada al escritorio inventariando las nuevas piezas de arte que habían llegado, pero su poder de concentración estaba sumamente afectado. No había parado de recordar el encuentro sexual de la mañana con Pedro . Él se había mostrado sumamente erótico y la había empalado por un largo y extensísimo rato, como si con cada embestida sus ansias, en vez de remitir, se acrecentaran más y más. Lo había hecho suave, fuerte, suave otra vez, más fuerte aún. Había rotado las caderas para un lado, para el otro... Tenía en su mente grabados a fuego sus roncos gemidos, sus dolorosos quejidos cada vez que se enterraba en ella, cambiando el ritmo, dilatando el encuentro, aplazando el estallido. Entró Eduardo e instintivamente Paula cerró las piernas y comprimió los muslos. Su respiración era entrecortada y un fuerte rubor se apoderó de todo su rostro hasta teñir su piel de color carmesí. Edu se quedó mirándola y l...