CAPITULO 23
«Se ha dicho “el tiempo cura todas las heridas”. No estoy de acuerdo. Las heridas permanecen; con el pasar del tiempo la mente cuida de su salud y las cubre con cicatrices. Entonces, el dolor desciende. Pero nunca se va.» ROSE KENNEDY Sin aliento, pero pareciéndole imposible separarse de ella, amortiguó su peso sobre sus codos y la miró a los ojos con incredulidad: la vida parecía darle una nueva oportunidad para redimirse ante la mujer que ansiaba tener a su lado. Cerró los ojos por unos instantes y apoyó su frente en la de ella. Jadeante y sonriente, le dijo: —Ahora me siento un hombre completo. Le apartó algunos mechones que se le habían pegado a la cara, y ella cerró las piernas contra sus caderas. Todavía falta de aliento, al igual que él, le sonrió esperanzada. —No vuelvas a fallarme. —Basta ya. Te he dicho que no lo haré. Miremos hacia delante y construyamos un nuevo futuro. Pedro salió de ella. Su polla aú...