CAPITULO 34
«Al universo no le gustan los secretos. Conspira para revelar la verdad, para llevarte hasta ella.» LISA UNGER Ya habían pasado el puente levadizo de Puerto Everglades y se habían abocado en los canales de Fort Lauderdale, donde lentamente Neptuno iba haciendo su ingreso en Las Olas en busca de su atracadero. —Necesitaré de tu ayuda —le pidió Pedro mientras colocaba el bote de costado junto a la zona de amarre—. ¿Puedes lanzar las defensas de estribor? Más tarde, yo me encargaré de las de babor. —Oh, claro que sí. En cuanto Paula se asomó por el pasillo lateral, vio a su amiga Amelia, que ya se había percatado de que ellos estaban arribando a la mansión y se acercaba junto a Alejandro a recibirlos. —¡Pau! —gritó esta entusiasmada—. Qué ganas tenía de verte, amiga. Por fin llegáis. —Amelia, Alejandro, ya estáis aquí. Qué alegría veros. —Veo que mi hermanito ya te ha enseñado su gran pasión. —Hemos dado un paseo precioso...