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Mostrando entradas de abril 27, 2017

CAPITULO 57

Estaban juntando todas las pertenencias de Rebecca. Entre sus cosas encontraron fotografías de  Alejo, que  Pedro  separó y se las dio a guardar a Paula en su bolso. —¿Esto qué es? —preguntó Paula intrigada. Ella tenía en sus manos el lector skimmer de ta rjetas de crédito con el que Becca había clonado las  tarjetas de Geraldine. Junto a él encontraron plásticos para imprimir tarjetas y una troqueladora  manual para grabar los datos. Pedro  lo estudió y al instante se dio cuenta de qué se trataba. Para cerciorarse cogió su móvil y  buscó en internet si era lo que sospechaba. —¿Eso es para falsificar tarjetas? —preguntó Paula. —Creo que sí. Es igual a este. —Le enseñó su búsqueda en internet—. ¿De dónde lo has sacado? —Estaba en el fondo del armario, dentro de una caja con candado, pero este no estaba puesto. Pedro  buscó para ver qué más había. Para completar el pasmo del descubrimiento, halló tarjetas con el nombre de ...

CAPITULO 56

«Somos fácilmente engañados por aquellos a quienes amamos.»  MOLIÈRE —Paula y yo tenemos que viajar a Estados Unidos. Te prometo, Alejo, que en cuanto el doctor  Rogers te autorice a viajar vendrás con nosotros, pero por el momento debes permanecer aquí.  Elisa se quedará contigo. —¿Y cuándo volveréis? —Paula vendrá antes que yo, porque tengo que trabajar, Alejo. —Tengo miedo de que no volváis. —No debes pensar eso. Claro que volveremos —le aseguró Paula. —Mi mamá también me dijo que volvería y, sin embargo..., no lo hizo. —Alejo, no debemos ser pesimistas. Lo que le pasó a tu madre fue un accidente. No tiene por qué  volver a pasar. —Volved pronto, por favor. El niño se agarró al cuello de Pedro. —¡No quiero que te vayas, papá! No quiero que me dejes solo. Pedro  miró a Paula. Era la primare vez que Alejo le decía papá, y se veía muy afectado por su  partida. —Hijo, debes calmarte, por favor. No llores, no estés mal...

CAPITULO 55

El día de la ceremonia civil había llegado. Ya estaba lista y le había enviado un mensaje a  Pedro   para avisarlo. Alejo y él estaban en la habitación contigua cambiándose también. —¿Cómo estoy, Elisa? —Estás preciosa. Créeme. El sonido del golpeteo en la puerta la puso alerta.  Seguramente era  Pedro , que venía a por ella  para bajar al salón del hotel donde el juez los casaría. Respiró hondo. Estaba emocionada. Cuando abrió la puerta, quedó asombrada ante la elegancia de  su hombre e intimidada por su porte. Se giró tímidamente para que él también la admirara de arriba  abajo. Paula resplandecía dentro de un vestido blanco, corto, con una vaporosa falda en tul de encaje. Su talle se presentaba muy ceñido por un corsé incorporado, de escote palabra de honor, que se  advertía bajo la transparencia del realce en tul, bordado con cuentas de perlas en el busto; en la  espalda, un profundo escote en forma de V remataba en u...