CAPITULO 60
«El misterio de la existencia humana no está solo en poder vivir, sino en encontrar una razón por la que vivir.» FIÓDOR DOSTOYEVSKI La barriga comenzaba a notarse. Estaba entrando en el quinto mes del embarazo y por suerte las náuseas habían quedado atrás. Todo marchaba normalmente y hasta tenía la autorización para viajar. Alejo ya estaba enterado de la función que desempeñaría su hermanita al venir al mundo. Además, les alegraba la vida mientras la esperaban y la veían crecer en la barriga de Paula. Ella sería la que le daría la posibilidad de curarse; se lo habían explicado de forma muy fácil y lo había entendido perfectamente. Hacía tres días que Pedro estaba en Nueva York para ultimar los detalles de la inauguración de El Templo y Paula iba a reunirse con él. —Paula, ha llegado tu taxi para llevarte al aeropuerto. Yo cargaré tu maleta. —Gracias, Elisa. Mientras tanto, me despediré de mi hombrecito, que hoy ha amanecido con...