EPILOGO
Estaban a bordo del Neptuno y habían fondeado mar adentro. Ese era el plan que tenían por una semana. Navegar y alejarse de todo y crear un mundo para ellos donde solo pudieran disfrutarse como hacía tiempo que no lo habían hecho. La noche había caído y Pedro ya estaba metido en la cama dentro del camarote principal. —¿Qué haces? ¿Por qué tardas tanto? —Espera, no seas ansioso. Tengo una sorpresa para ti. —Una sorpresa, ¿qué sorpresa? —Ya te enterarás. Paula salió del baño solamente vestida con una bata de seda negra y bajo ella se vislumbraban unas exquisitas medias de seda, que se encargó de mostrarle levantando la prenda para que pudiera ver los ligueros con que estaban sostenidas. A Pedro de inmediato se le secó la boca y su sexo palpitó y se hinchó ante la visión de las piernas de su esposa. La recorrió con una mirada oscura de deseo, comenzando por los tacones en que estaba subida. Paula, ...