CAPITULO 17
«Dos senderos se abrían en el bosque y yo... yo tomé el menos transitado.» ROBERT FROST Llegaron al aeropuerto y Paula no esperó para bajar. Pedro se dirigió al maletero y con la ayuda del chófer se hizo cargo del equipaje, atento a todos los movimientos y reacciones de Paula. Ella esperaba con actitud digna. —Gracias, John, yo me encargo de todo. —Que tengan buen viaje, señor Alfonso, señorita Chaves. Ambos dieron las gracias al empleado y atravesaron las puertas de entrada. Pedro permanecía en silencio mientras acarreaba las maletas de ambos. —¿Estás ofendido? —preguntó Paula de pronto ante su insistente silencio. Lentamente, Pedro se quitó las gafas y la miró a los ojos. Una sonrisa casi nimia se asomó en sus labios, proporcionándole un aire altanero y triunfal. —No me creo con derecho a ofenderme. Le extendió la mano y se la ofreció en un gesto sincero para que ella la cogiera. Paula tragó ...