CAPITULO 49
«Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentiras a medias de ningún modo es una media verdad.» JEAN COCTEAU Elisa levantó la vista y vio tras el cristal a Pedro . Sonrió a desgana. Era obvio que la noticia lo había trastocado y que había tenido que alejarse para procesarla, pero ahí estaba: había regresado. —Espérame, cariño. Ya vuelvo. —¿Cuándo llega mamá? —Espérame, Alejo. Ahora vuelvo. Elisa besó al niño, lo arropó y luego salió al encuentro de Pedro . La mujer se veía sumamente afectada y temblaba. Pedro también se veía terrible. —Estoy aterrado. No voy a mentirle. —Lo sé, no se preocupe. Es comprensible. —¿Qué hago? —En un principio lo que le dicte su corazón, pero creo que Alejo aún no debe saber quién es usted en verdad. —Él asintió con la cabeza—. Le diremos que es un amigo de Becca. Seguramente le preguntará por ella, pero estoy esperando a la psicóloga o a su médico par...