CAPITULO 46
«El pasado nunca está muerto. Ni siquiera está pasado.» WILLIAM FAULKNER El móvil de Pedro parpadeó y vibró sobre el escritorio. Estaba revisando un control de costes que había pedido. Hacía dos semanas que trataba de organizar la información contable, ya que su padre implementaba otros métodos donde había datos que se escapaban. —Hola, rubia —empleó una voz muy sensual cuando atendió la llamada y se recostó en el sillón mientras aflojaba su corbata. —He salido en busca de un almuerzo decente y no he podido resistir la tentación de oír tu voz. —Me parece perfecto que lo hayas hecho y te lo agradezco además. Si no fuera por tu llamada, no me hubiera dado cuenta de la hora que es. —Muy mal hecho. No debes saltarte las comidas. ¿Mucho trabajo? —Continúo organizando las cifras. No sé cómo hacía mi padre para que no se le escapara nada. Esto es un caos. Además, debo dejar todo listo para el fin de semana porqu...