CAPITULO 11
Paula se sentó junto a Eduardo y se sintió triunfadora por haberle dado plantón. Inmediatamente buscó con la mirada a Pedro y su cara se descompuso cuando vio que Becca se había acercado a él. Su amigo emitió una carcajada de burla que resonó estruendosa. —Perdón, perdón, pero te han arruinado la jugada, y... no puedo contener la risa. —De verdad que eres un gran amigo, Eduardo —apostilló contrariada. —Lo siento. Te juro que lo siento, pero es que has estado tan genial, y... la huerfanita te ha jodido. —Deja de reírte, que... Pedro está mirando hacia aquí. Es un idiota engreído. Encima se burla y me guiña un ojo. Te digo que pares ya, Eduardo, porque te juro que te doy un codazo delante de todos. —Está bien. No lo hagas, por favor, no. Juro que no me río más. —¿Bailamos? —Una sensual voz y un cálido aliento rozó su oído, y Paula se dio la vuelta para encontrarse con su rostro. Evidentemente sí existía un Dios, y esa...